De qué respondemos y de qué no
Circanícula es un archivero: aquí cada quien publica su trabajo y tú decides qué ver. Eso tiene una consecuencia que preferimos decirte de frente, en esta página, y no escondida en un renglón chiquito hasta abajo.
Lo corto
Pero «no respondo» y «no me entero» no son lo mismo. Si algo de aquí te hizo daño, te engañó o te incomodó, queremos saberlo, y hay un botón para decírnoslo sin tener cuenta y sin dar tu nombre.
Qué es esto y qué no es
Circanícula es un directorio y una cartelera. Guardamos y enseñamos lo que los artistas, los colectivos y las academias deciden publicar de sí mismos.
No somos editorial. No escogemos qué obra es buena, no corregimos los textos y no mandamos sobre el contenido de nadie.
No somos agencia ni representante. No contratamos artistas, no cobramos por ellos y no somos parte de los tratos que hagas con ellos.
No somos escuela. Las clases y los talleres que ves aquí los da quien los publica, en su espacio y bajo su responsabilidad.
Esto importa porque define de qué sí podemos responder: de que la página funcione, de que tus datos se traten como dice el aviso de privacidad, y de leer lo que nos reportes.
De lo que no respondemos
De lo que publica cada quien. Los textos, las fotos, los videos, los precios y las descripciones los escribe la persona o la academia dueña del perfil. Si algo está mal, incompleto o es mentira, la responsabilidad es de quien lo escribió.
De lo que leas o veas. Aquí hay arte, y el arte incomoda. Puede haber temas duros, lenguaje fuerte o imágenes que no esperabas. No prometemos que todo lo que encuentres te vaya a gustar ni que sea apto para cualquier edad.
De lo que descargues. Los PDF y las imágenes que bajes son de su autor. Revisamos lo que la gente sube antes de aceptarlo —más abajo está cómo— pero esa revisión es una red, no una garantía.
De los tratos entre tú y alguien de aquí. Si contratas a un artista, te inscribes a una clase o compras un boleto, ese acuerdo es entre ustedes dos. Nosotros no lo firmamos ni lo avalamos.
De lo que pase en persona. Un evento, una clase o un ensayo ocurren en un lugar que no es nuestro, con gente que no es nuestra. Lo que suceda ahí no lo controlamos.
De las páginas de fuera. Cuando un perfil enlaza a Instagram, a YouTube o a donde sea, eso ya no es Circanícula y no sabemos qué hay del otro lado.
De lo que sí respondemos
De que tus datos se traten exactamente como dice el aviso de privacidad, que está escrito leyendo el código y no copiado de una plantilla.
De leer todo lo que nos reportes. Lo lee una persona, no una máquina.
De quitar lo que rompa las reglas de aquí abajo, y de decir por qué.
De revisar lo que la gente sube antes de aceptarlo: a las fotos les quitamos los datos escondidos —entre ellos el GPS, que diría desde dónde se tomó— y de los PDF rechazamos los que traen cosas que un documento para leer no necesita. Lo que se acepta y lo que no está en qué archivos se pueden subir.
De que los reportes sobre menores de edad se vean primero que cualquier otro, siempre, aunque hayan llegado al último.
Las reglas de convivencia
Son cuatro y son las mismas que aceptas al hacerte una cuenta.
No se permite el odio: nada contra alguien por quién es, de dónde viene, a quién quiere o cómo se ve.
No se permite la falta de respeto. Se puede estar en desacuerdo con una obra sin faltarle a quien la hizo.
No se permite la propaganda. El arte es político y aquí cabe entero; lo que no cabe es usar esto de tribuna de partido o de campaña.
Quien modera es gente, no una máquina, y responde con su nombre.
Qué pasa cuando reportas algo
No hace falta tener cuenta ni dar tu nombre. Eso es a propósito: exigir sesión para reportar filtra justo los reportes que más importan, los de quien no quiere que se sepa que fue él.
Lo que mandas se guarda en una cola que lee una persona. Si dejaste un correo —opcional— podemos volver contigo; si no lo dejaste, no tenemos manera de localizarte y tampoco la buscamos.
Cada reporte termina en una de estas: resuelto, cuando hicimos algo al respecto, o descartado, cuando revisamos y no encontramos qué hacer. En los dos casos queda escrito quién lo revisó y cuándo.
Si lo que viste es un delito, repórtalo también a la autoridad. Un botón en una página web no sustituye a una denuncia, y nosotros no tenemos facultades para investigar a nadie.
De quién es lo que se publica aquí
Tuyo. Publicar en Circanícula no nos hace dueños de nada de lo que subas.
Lo que sí nos das es permiso para enseñarlo: guardarlo, mostrarlo en tu perfil, en las listas y en los buscadores, y hacerle las versiones chicas que la página necesita para cargar rápido. Ese permiso dura mientras tengas el contenido publicado y se acaba cuando lo quitas.
Si subes algo que no es tuyo, el problema es tuyo, no de quien lo hizo ni nuestro. Y si alguien subió algo tuyo sin permiso, repórtalo: eso entra como plagio y lo revisamos.
Menores de edad
En Circanícula hay artistas menores de edad, y por eso el nombre de un menor no aparece público en ningún lado: ni en su perfil, ni en la lista de un evento, ni en el pie de una foto.
Si ves el nombre, la cara o los datos de un menor publicados de una manera que no debería, repórtalo. Esos reportes se atienden primero.
El dinero
Durante 2026 Circanícula no cobra comisión: el artista recibe íntegro lo que se pagó por su trabajo, y el cargo del procesador va por cuenta de quien compra, a la vista y antes de pagar.
Nosotros no guardamos tu tarjeta. De eso se encarga el procesador de pagos, que es una empresa aparte con sus propias reglas.
Las devoluciones y las cancelaciones las decide quien vendió —el artista, el colectivo o la academia—, no nosotros. Si no se ponen de acuerdo, cuéntanos: no podemos obligar a nadie, pero sí tomamos nota de quién deja clientes colgados.
Cuándo podemos quitar algo o cerrar una cuenta
Cuando rompe las reglas de arriba. Cuando pone en riesgo a un menor. Cuando es de alguien más y lo subieron sin permiso. Cuando es publicidad disfrazada de perfil. Cuando la ley nos obliga.
Siempre que se pueda, avisamos antes y decimos qué fue. Cuando hay un menor de por medio, primero quitamos y luego explicamos.
Si te cerramos la cuenta y crees que nos equivocamos, dilo. Lo vuelve a ver una persona distinta de la que lo decidió.
Si esto cambia
Cuando cambien las reglas de convivencia, el sistema lo nota: cada cuenta guarda qué versión de las reglas aceptó y qué día. No se puede cambiar el texto sin que la versión se mueva, porque hay una prueba automática que se pone en rojo si alguien lo intenta.
O sea que dentro de un año vamos a poder decirte exactamente qué aceptaste tú, y no va a ser «las reglas vigentes».
Quién responde y bajo qué ley
Circanícula la opera FALTA-DATO-LEGAL, con domicilio en Hermosillo, Sonora, México.
A estos términos se les aplica la ley mexicana, y cualquier pleito que no podamos resolver hablando se ve en los tribunales de Hermosillo, Sonora.
Si estás leyendo esto y todavía dice FALTA-DATO-LEGAL, la página se publicó antes de tiempo. Escríbenos por cualquier vía y lo arreglamos el mismo día.
Última actualización
Esta página se publicó el 3 de octubre de 2026. Es la primera versión.
Si algo de aquí no se entiende, escríbenos y lo reescribimos. Unos términos que no se entienden no protegen a nadie; nada más cubren al que los escribió.
Cuéntanos qué pasó
No hace falta cuenta ni nombre. Lo lee una persona y te decimos en qué quedó si nos dejas cómo encontrarte.