El crédito es de quien lo hace
No firmamos el trabajo de nadie. Cada ficha lleva el nombre de su autor, incluida la de quien tomó la foto.
CIRCANÍCULA
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Circanícula nació en Hermosillo enseñando danza aérea. Construimos nuestra propia herramienta porque ninguna servía, y en el camino entendimos que el problema no era nuestro: era de todos.
Dando clase conocimos a decenas de artistas buenísimos que nadie encontraba. Gente con quince años de oficio cuya carrera cabía en un carrete de Instagram que el algoritmo enterraba a la semana. Cuando salía una convocatoria, competían por una beca que llegaba tarde, o no llegaba, y que casi siempre iba a quien ya conocía a alguien.
El problema no era falta de talento. Era falta de lugar: ningún sitio donde una trayectoria quedara escrita, verificada y buscable.
Cerramos el salón para abrir la plataforma. Suena a retirada y es lo contrario: el salón atendía a treinta alumnas de una ciudad; la plataforma puede sostener a cientos de artistas de cualquier parte.
Y las clases no se acabaron. Siguen, en dos formas: personalizadas y digitales. Quien ya era alumna conserva su saldo y su avance.
Queremos ser el archivero del arte escénico: que buscar el nombre de un artista lleve a su trabajo y no a la nada, y que un organizador de eventos pueda encontrar y contratar sin depender de a quién conoce.
Empezamos de poco a poco, con lo que hay, y crecemos con quien se sume.
No firmamos el trabajo de nadie. Cada ficha lleva el nombre de su autor, incluida la de quien tomó la foto.
El boleto que vendes es tuyo. Cobramos comisión por el servicio, no nos quedamos con tu público ni con tu ingreso.
No decidimos quién merece existir. Verificamos datos, no calidad artística.
Si haces arte, das clase, organizas eventos o quieres entender qué estamos construyendo, escríbenos. Contestamos nosotros, no un formulario.