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Aviso de privacidad

Qué sabemos de ti y qué hacemos con ello

Este aviso se escribió revisando el código de la página, tabla por tabla, no copiando una plantilla. Por eso nombra cosas concretas. Si algo de aquí no coincide con lo que ves que hace el sitio, es un error nuestro y queremos que nos lo digas.

Quién responde por tus datos

El responsable del tratamiento de tus datos personales es FALTA-DATO-LEGAL, con domicilio en FALTA-DATO-LEGAL, Hermosillo, Sonora, México.

Para cualquier asunto de privacidad —dudas, correcciones, borrado— el correo es FALTA-DATO-LEGAL. Contesta una persona.

Si estás leyendo esto y todavía dice FALTA-DATO-LEGAL, la página se publicó antes de tiempo. Escríbenos por cualquier vía y lo arreglamos el mismo día.

Lo corto

Si nada más vienes a mirar la página, no te pedimos nada y no guardamos quién eres: del conteo de visitas sale un número, no una persona.

Si te haces una cuenta, guardamos tu correo, tu nombre y la ciudad donde trabajas, porque sin eso no hay directorio. Lo que publiques en tu perfil es público a propósito: para eso existe esto.

No vendemos datos. No hay publicidad de terceros. No hay rastreadores. No hay cookies de seguimiento. Lo que sigue es el detalle de todo eso.

Si nada más vienes a mirar

No hay que registrarse para ver el directorio, la cartelera ni las clases, y no te pedimos ningún dato para hacerlo.

Sí contamos las visitas, porque queremos saber si la página le sirve a alguien. De cada visita se guardan tres cosas: qué página se abrió, qué día y una huella. La huella es un número revuelto que se calcula con tu dirección IP, el nombre de tu navegador, la fecha y una clave secreta nuestra. Sirve para no contar diez veces a la misma persona el mismo día, y nada más.

Tu dirección IP entra en ese cálculo pero no se guarda. La huella tampoco se puede devolver a su origen: la clave cambia y el resultado no se puede deshacer. Al día siguiente, la misma persona en la misma computadora produce una huella distinta.

Sólo se cuentan las páginas que están en una lista hecha de antemano. Las pantallas de tu cuenta, las de recuperación y las de la puerta no se cuentan nunca.

Cookies y lo que se queda en tu navegador

La página pública no usa cookies. Guarda un solo dato en la memoria de tu navegador: una marca para no volver a enseñarte el mismo aviso emergente que ya cerraste. Esa marca se queda en tu equipo, no nos llega, y se borra limpiando los datos del sitio desde tu navegador.

Si entras a tu cuenta sí se usa una cookie, y es la de la sesión: es lo que hace que la página te reconozca de una pantalla a la siguiente. Sin ella no se puede estar dentro de ninguna cuenta. Se borra al salir.

Tipografías

Las letras de la página se piden a Google Fonts. Eso significa que tu navegador se conecta a un servidor de Google y que Google ve tu dirección IP al servirlas. No les mandamos nada más y no hay nada nuestro en esa petición.

Si te haces una cuenta

Para abrir cuenta pedimos tu correo y una contraseña. Después, tu nombre —el que quieras que aparezca—, la ciudad donde trabajas y la dirección corta de tu perfil.

La contraseña no la vemos ni nosotros. Se guarda revuelta con un método llamado bcrypt, que no se puede deshacer: al entrar no se compara tu contraseña contra una copia, se compara el revuelto contra el revuelto. Si alguien se robara la base de datos completa, no se llevaría ninguna contraseña legible.

También queda registrado si eres mayor de edad y qué día aceptaste las reglas de convivencia y cuál versión de ellas. Lo segundo no es burocracia: si un día cambiamos las reglas, poder decir con exactitud cuáles aceptaste tú es lo que impide que te apliquemos unas que nunca leíste.

Si entras con Google

Puedes entrar con tu cuenta de Google en lugar de una contraseña. En ese caso Google nos dice tu correo y que ese correo es tuyo de verdad. Nunca vemos tu contraseña de Google, ni tus contactos, ni tu calendario, ni tu correo. No le mandamos nada tuyo a Google: nada más le preguntamos si eres tú.

Lo que tú decides publicar

Un perfil de artista, de colectivo o de academia es público a propósito: el punto de Circanícula es que buscar tu nombre lleve a tu trabajo. Lo que pongas ahí —nombre, ciudad, disciplina, biografía, fotos, textos, enlaces a tus redes— lo va a poder ver cualquiera, y los buscadores lo van a guardar en sus índices.

Tú decides qué poner. Nosotros no sacamos nada de tu perfil que tú no hayas escrito. Y hay cosas que, aunque nos las des, no publicamos nunca: tu teléfono y tu correo no salen en ninguna ficha.

Si tu perfil es de alguien menor de edad, su nombre no se publica. No el enlace ni la página: el nombre. Aparece el trabajo sin la identidad.

Las fotos y los archivos que subes

Las fotos tomadas con celular traen escondido un bloque de datos que casi nadie sabe que existe: marca y modelo del aparato, fecha y hora exactas y, muy seguido, las coordenadas del lugar donde se tomó. Si subes una foto de tu casa, ese bloque dice dónde vives.

Ese bloque lo quitamos antes de guardar la foto, automáticamente, sin que tengas que hacer nada. La foto no se marca ni se filtra: se reconstruye copiando únicamente la imagen, de manera que lo que no copiamos no entra. Lo único que rescatamos es el número que dice para qué lado va parada la foto, que no revela nada de ti y que sin él tu foto saldría acostada.

De los PDF se revisa que no traigan programas adentro, formularios que manden datos a otro lado ni archivos pegados, y que no estén armados para reventar el servidor al abrirlos. El que no pasa, no se guarda, y te decimos por qué con todas sus letras.

Qué formatos recibimos, cuánto pueden pesar y qué hacer si tu archivo se rebota está explicado, sin tecnicismos, en qué archivos se pueden subir.

Si usas los eventos y los códigos QR

Cuando apartas lugar en una función queda registrado que tú apartaste en ese evento. Cuando llegas y alguien escanea tu código en la puerta, queda registrado que entraste, a qué hora y quién te dejó pasar.

Esa última lista —la bitácora de la puerta— es la única cosa de todo el sistema que no se borra cuando cierras tu cuenta. Se queda el renglón sin tu nombre, con el hueco donde estabas. La razón es sencilla: si un día hay un pleito por una función llena o por un cobro, ese registro es lo único que puede dar la razón a alguien, y una bitácora que se puede vaciar no sirve de bitácora.

Los aplausos y las flores que das o que recibes también quedan anotados, con fecha y con quién. No cuestan dinero y no son dinero: son una cuenta interna del sitio.

La libreta de los rendimientos

Quien organiza un evento puede anotar cuánto entró en la taquilla y una nota corta. Eso es privado y se queda privado: no sale en la ficha del evento, no sale en ninguna página pública y no se le enseña a nadie más que a quien administra ese evento.

Si reportas algo o propones una disciplina

El botón de reportar guarda qué reportaste, por qué motivo y lo que escribas. Si reportas con tu cuenta, queda ligado a ella; si reportas sin cuenta, puedes dejar un correo o un teléfono para que podamos volver contigo, y es opcional.

Un reporte puede contener cosas delicadas —una acusación de acoso, una situación con un menor—. Lo leen las personas que moderan y nadie más. No se publica, no se le reenvía a la persona reportada tal cual, y el dato de contacto que dejaste se borra junto con el reporte cuando se cierra.

Si propones una disciplina o un estilo que falta en los catálogos, guardamos la propuesta, el motivo que escribas y de qué cuenta vino, para no contar diez veces la misma petición y para poder avisarte si se aprueba.

Lo que guardamos para que no te roben la cuenta

Hay datos que no sirven para el directorio y que existen nada más para protegerte:

Cuando alguien falla la contraseña, se anota el fallo contra una huella del correo, no contra el correo. Así el candado puede contar intentos sin que esa lista sirva de directorio de quién tiene cuenta aquí. En la bitácora de intentos el correo va tapado a propósito: se alcanza a ver lo justo para reconocer el tuyo y no lo suficiente para adivinar el de otro.

De cada sesión abierta se guarda una huella del token, no el token. Nosotros no podemos entrar a tu cuenta con lo que hay en esa tabla; la única copia que sirve vive en tu navegador.

Si prendes el segundo paso, guardamos el secreto que genera tus códigos de seis dígitos y las huellas de tus códigos de respaldo.

Menores de edad

Hay artistas menores de edad y hay alumnas menores de edad, y eso nos obliga a dos cosas. La primera ya está dicha: su nombre no se publica. La segunda es que una cuenta de alguien menor de edad necesita el consentimiento de quien ejerce la patria potestad o la tutela, y ese consentimiento lo pedimos por escrito antes de publicar nada.

Si eres madre, padre o tutor y ves publicado algo de un menor que no debería estar ahí, escríbenos y lo bajamos primero y preguntamos después.

Datos sensibles

No te pedimos datos sensibles en ninguna parte: ni salud, ni origen étnico, ni creencias, ni preferencia sexual, ni afiliación política o sindical.

Puede llegar alguno de todas formas, por dos vías: porque lo escribas tú en tu biografía, o porque aparezca dentro del relato de un reporte. En los dos casos lo tratamos con la reserva que le corresponde y no lo usamos para nada que no sea atender lo que lo trajo.

Quién más toca tus datos

No vendemos ni rentamos datos personales, y no se los damos a nadie para que te mande publicidad. Hay cuatro empresas que sí los tocan porque sostienen la página por debajo, y es justo que sepas cuáles son:

Supabase guarda la base de datos, las cuentas y los archivos que subes. Cloudflare sirve la página y la protege de ataques; ve las direcciones IP de quienes la visitan. Google interviene si decides entrar con tu cuenta de Google, y sirve las tipografías. Stripe procesará los pagos cuando se abra la venta de boletos; los datos de tu tarjeta van directo a Stripe y nunca pasan por nosotros.

También entregamos datos si una autoridad competente nos los requiere por una vía legal, y nada más en la medida en que nos los requiera.

Que estén en otro país

Los servidores de esas empresas están fuera de México. Eso quiere decir que tus datos salen del país para poder guardarse y servirse. No es un trato con terceros: es la infraestructura, y no hay manera de tener una página en internet sin ella. Al usar Circanícula aceptas esa transferencia, que se hace únicamente para que el servicio funcione.

Cuánto tiempo los guardamos

Mientras tengas cuenta, los datos de tu cuenta se quedan. Si la cierras, se borran junto con ella: tu perfil, tus publicaciones, tus sesiones, tus códigos. Lo único que sobrevive es la bitácora de la puerta, sin tu nombre, por lo que ya se explicó arriba.

El conteo de visitas se guarda de forma que ya no se puede asociar contigo desde el momento en que se registra, así que ahí no hay nada tuyo que borrar.

Tus derechos y cómo ejercerlos

La ley mexicana te da cuatro derechos sobre tus datos, que se conocen como derechos ARCO. Dicho en corto: puedes saber qué tenemos de ti y para qué (acceso), pedir que lo corrijamos si está mal (rectificación), pedir que lo borremos (cancelación) y pedir que dejemos de usarlo para algo concreto (oposición).

Para ejercerlos escribe al correo de arriba. En tu mensaje necesitamos: tu nombre y cómo contestarte, algo que acredite que eres tú o tu representante, una descripción clara de qué datos son y qué quieres que hagamos con ellos, y cualquier cosa que nos ayude a encontrarlos —por ejemplo la dirección de tu perfil—.

Contestamos en un plazo máximo de veinte días hábiles si procede o no, y si procede lo hacemos efectivo dentro de los quince días hábiles siguientes. Esos plazos pueden ampliarse una vez por el mismo tiempo cuando el caso lo justifique, y si pasa te avisamos y te decimos por qué. No cobramos por atender una solicitud.

Hay casos en que la cancelación no procede y es honesto decirlo de una vez: cuando el dato es necesario para cumplir una obligación legal, o cuando se trata de la bitácora de la puerta, que es un registro de hechos y por eso se conserva sin identificarte.

Revocar tu consentimiento

Puedes retirar en cualquier momento el permiso que nos diste para tratar tus datos. La manera más directa es cerrar tu cuenta, que borra todo lo que puede borrarse. Si lo que quieres es algo más puntual —que tu perfil deje de ser público pero conservar la cuenta, por ejemplo— dilo en el mismo correo y se hace.

Ten en cuenta que retirar el consentimiento puede impedir que sigas usando partes del servicio: un directorio donde tu ficha no se puede mostrar deja de ser un directorio para ti.

Si no quedas conforme

Si consideras que tu derecho a la protección de datos fue vulnerado, puedes acudir a la autoridad federal competente en materia de protección de datos personales. Antes de eso, inténtalo con nosotros: contesta una persona y arreglarlo directo casi siempre es más rápido.

Cambios a este aviso

Si cambiamos algo de aquí, se publica en esta misma página con la fecha de cambio visible abajo. Si el cambio es de fondo —datos nuevos, un uso nuevo, un tercero nuevo— además te lo avisamos por correo a quienes tengan cuenta, y no al revés.

No damos por aceptado un cambio por el hecho de que sigas usando la página. Lo que aceptaste tú, el día que lo aceptaste, está guardado.

Última actualización

Este aviso se publicó el 3 de octubre de 2026. Es la primera versión.

Si algo de este aviso te parece confuso, escríbenos y lo reescribimos. Un aviso de privacidad que no se entiende no protege a nadie; nada más cubre al que lo escribió.

Dudas

¿Algo de aquí no te cuadra?

Pregunta. Preferimos explicar dos veces que tener a alguien publicando su trabajo sin saber qué pasa con sus datos.