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Fotos y textos

Qué archivos se pueden subir

Antes de que pierdas el rato subiendo algo que no va a pasar: esto es lo que recibimos, cuánto puede pesar, y qué hacer si tu archivo se rebotó. Está escrito para que no haga falta saber de computadoras.

Lo corto

Fotos en JPG, PNG o WebP. Textos en PDF. Si tu archivo es alguno de esos cuatro, lo más probable es que pase sin que tengas que hacer nada.

Esos cuatro no son un capricho: son los que cualquier navegador abre sin problemas, en cualquier teléfono y en cualquier computadora. Si aceptáramos más formatos, media Hermosillo vería tu cartel en blanco.

Si lo tuyo no está en esa lista, no te preocupes todavía: más abajo está qué hacer en cada caso, y casi siempre son dos o tres toques.

Cuánto puede pesar

Depende de para qué sea. No es lo mismo tu foto de perfil, que se ve chiquita en una esquina, que el cartel de tu función o que un libro completo.

Tu foto de perfil

JPG, PNG o WebP. Hasta 6 MB. Mejor que mida al menos 400 pixeles de lado, o se va a ver borrosa.

Fotos y carteles

JPG, PNG o WebP. Hasta 10 MB. Mejor desde 600 pixeles de lado para arriba.

Tus textos

Nada más PDF. Hasta 25 MB, que alcanza de sobra para un libro con fotos adentro.

Si te dice que pesa mucho

Casi siempre es una foto que salió directo de una cámara buena. La forma más fácil de arreglarlo, sin instalar nada: ábrela en el visor de fotos de tu computadora, busca «Cambiar tamaño» y déjala en 2000 pixeles de ancho.

Se va a ver exactamente igual en la página y va a pesar como la cuarta parte. Una pantalla no muestra más detalle del que tiene, por más que la foto lo traiga.

Hay un segundo tope, en pixeles: ninguna imagen puede pasar de 6000 pixeles de lado para el perfil, ni de 10000 para un cartel, ni de 40 millones de pixeles en total. Es muchísimo más de lo que necesita cualquier foto real; está ahí para frenar imágenes hechas a propósito para tumbar el servidor.

Lo que le quitamos a tus fotos

Esto es lo más importante de esta página y casi nadie lo sabe, así que vale la pena leerlo aunque el resto te lo saltes.

Cuando tomas una foto con el celular, el teléfono le escribe cosas adentro que tú no pediste y que no se ven al abrirla: la fecha y la hora exactas, el modelo del aparato, a veces tu nombre, y muy seguido las coordenadas del lugar donde la tomaste, con precisión de metros.

Una foto de tu clase tomada en tu casa trae tu domicilio adentro Si la subes tal cual a cualquier lado, estás publicando dónde vives sin enterarte. Con menores de edad en el directorio, eso no es un detalle menor.

Por eso a toda foto que sube aquí se le quita todo eso antes de publicarla. No se guarda la que mandaste: se arma una copia nueva únicamente con los pedazos que son imagen, y lo demás se queda afuera.

Lo que se va: el GPS, la fecha, el modelo del aparato, los datos de Photoshop, los comentarios escondidos y la miniatura —esa última es traicionera, porque a veces guarda la foto de antes de recortarla—.

Lo único que se conserva es para dónde va parada. Casi ningún celular gira los pixeles cuando giras el teléfono: guarda la foto acostada y anota aparte que va parada. Si se borrara también esa nota, tu foto saldría de lado. Esa nota no dice ni quién, ni cuándo, ni dónde: nada más cómo pararla.

Tu archivo original no se modifica. Lo que cambia es la copia que se publica. Y como de paso se va todo ese relleno, casi siempre la foto que queda pesa menos y carga más rápido.

Qué revisamos en un PDF

Un PDF no siempre es sólo texto. Puede traer programas adentro que corren al abrirlo, puede pedir abrir otra aplicación de tu computadora, y puede traer otro archivo escondido. Eso no nos afecta a nosotros: le afecta a quien descargue tu texto confiando en que viene de aquí.

Entonces un PDF se rechaza si trae cualquiera de estas cosas:

Programas adentro. Lo que se llama JavaScript: instrucciones que se ejecutan solas en cuanto alguien abre el archivo.

Órdenes automáticas. PDFs hechos para hacer algo solos al abrirse, al cambiar de página o al cerrarse.

Peticiones de abrir otro programa en la computadora de quien lo lea, o de leer datos de ella, o de mandar información a algún lado.

Archivos escondidos adentro, video, sonido o formularios de los que corren código.

Contraseña. Si el PDF está cerrado con llave no podemos revisar qué trae, y tampoco lo va a poder leer quien entre a tu página. No sirve de nada publicarlo así.

Si tu PDF salió de Word, Google Docs o Pages, no trae nada de eso Los PDF que hacen esos programas al exportar son texto y ya. Si el tuyo salió de ahí y aun así se rebotó, lo más probable es que lleve un formulario o un botón: vuelve a exportarlo como PDF simple.

Si tu archivo no pasó

Cuando algo se rebota, la página te dice exactamente qué hacer en tu caso. Esto es la misma ayuda, junta, por si quieres resolverlo antes de intentar:

Es una foto de iPhone y dice HEIC. Es el caso más común de todos. Para las fotos que tomes de hoy en adelante: Ajustes → Cámara → Formatos → Más compatible. Para la foto que ya tienes: ábrela en Fotos, toca Compartir, Guardar en Archivos, y el archivo que se guarda ya es JPG. Ése sí se sube.

Es un GIF. No los recibimos, y no es por la animación: un GIF puede traer texto escondido que algunos navegadores leen como si fuera un programa. Si lo que quieres es la imagen, tómale una captura de pantalla y sube la captura.

Es un SVG. Un SVG no es exactamente una imagen: es un documento que puede traer programas adentro, aunque se vea como dibujo. Pídele a quien te lo hizo que te lo mande en PNG, o ábrelo en tu navegador y sube una captura.

Es un Word, un Excel o un PowerPoint. Ábrelo y usa Archivo → Guardar como → PDF. Ese PDF sí lo recibimos.

Es una carpeta comprimida (ZIP o RAR). Descomprímela en tu computadora y sube los archivos de adentro, uno por uno.

Es un TIFF, un BMP o un archivo de Photoshop. Son formatos de escáner, de imprenta o de trabajo, y los navegadores no los muestran. Ábrelo y guárdalo como JPG desde cualquier visor de fotos.

Es un video. Aquí sólo recibimos imágenes. Súbelo a YouTube o Vimeo y pega la liga en tu perfil: los videos de esas dos sí se ven dentro de la página.

Dice que el nombre no coincide. El archivo se llama «algo.jpg» pero por dentro es otra cosa. Suele pasar cuando alguien le cambió el nombre a mano. Ábrelo con el programa que lo abre y vuelve a guardarlo.

Dice que trae algo pegado al final. Esto no pasa por accidente. Si la foto es tuya y confías en ella, ábrela en el visor de fotos y guárdala de nuevo: la copia sale limpia. Si te la mandaron, mejor avísanos y no la subas.

Lo que esta revisión no hace

Preferimos decirlo a que alguien lo suponga.

No convertimos formatos por ti. Si llega un HEIC no lo volvemos JPG solos. Hacerlo obligaría a meter código que abre imágenes ajenas, que es justo donde aparecen los agujeros de seguridad graves. Preferimos explicarte los tres toques.

No revisamos que el contenido sea tuyo, ni que esté bien, ni que sea apropiado. Eso es trabajo de personas y va por el botón de reportar.

En los PDF buscamos lo peligroso; en las fotos copiamos lo bueno. Con una foto podemos armar una copia limpia desde cero. Un PDF no se deja partir así, entonces ahí vamos buscando cosas malas conocidas, y eso siempre va un paso atrás. Por eso los PDF se entregan para descargar y no se abren dentro del sitio.

Nada de esto reemplaza tu criterio Si alguien te mandó un archivo y no sabes de dónde salió, no lo subas. Ninguna revisión automática, ni la nuestra ni la de nadie, atrapa todo.

Qué pasa con lo que subes

Las fotos y los PDF no se guardan dentro de la base de datos: van a un cajón de archivos aparte, y en la base queda nada más la dirección donde quedaron.

Lo que publiques es público: esa es la idea de un directorio. Lo que no es público son tus datos de contacto y, si eres menor de edad, tu nombre. Todo eso está en el aviso de privacidad, y lo que puedes y no puedes publicar está en los términos.

¿Te quedaste atorado?

Escríbenos y lo vemos juntos

Si tu archivo no pasa y ya intentaste lo de arriba, no te pelees con la computadora. Mándanos un mensaje y lo resolvemos.